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LA BRUJA DE SAN ANDRÉS

La leyenda de la bruja de San Andrés es una de las muchas que jalonan la historia en la ciudad de Toledo. Catalina Sánchez era una mujer, de la que todos decían que tenía poderes y a la que acudían los que necesitaban algún remedio, pues tenía fama de hablar con el demonio.

La más famosa bruja que aparece en los expedientes de la Inquisición referentes a Talavera fue Catalina Sánchez. De ella se decía que a medianoche hacía toda una serie de ritos satánicos en torno a la iglesia de San Andrés, junto al panteón de los Carvajales, unos nobles talaveranos protectores de esa iglesia cuyos restos se encontraron en el siglo XIX revueltos y maltratados al abrir la cripta. Llevaba Catalina nueve monedas, número cabalístico, que colocaba en las esquinas del templo, y trazando un círculo, considerado como puerta del infierno por oposición a la cruz. Se metía en él e invocaba después a los Carvajales en la iglesia de San Andrés

Catalina Sánchez fue juzgada en Toledo acusada de brujería por la inquisición y condenada, en contra de la opinión popular que quería que la quemasen, a cien azotes y el destierro. Se dice que siguió ejerciendo sus malas artes por los bosques de la comarca.